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Dependiendo del sitio de México en el que nos encontremos, las casas con alberca pueden ser recurrentes en no pocas residencias. Incluso hay varios edificios de departamentos que cuentan con albercas techadas. Tal es el caso de ciudades como Monterrey o Mérida, donde es frecuente que sus habitantes organicen las famosas “albercadas”, especialmente durante el verano.

Los habitantes de otras ciudades, que no gozan de un clima tan soleado como las anteriormente mencionadas, optan por pasar los fines de semana y las temporadas vacacionales en localidades cercanas con mejor clima. Tal es el caso de Cuernavaca para los residentes de la ciudad de México, Tequisquiapan para los que habitan en Querétaro, o Ixtapan de la Sal para los de Toluca.

Por su puesto las ventajas de tener una alberca en casa son muchas. Es una excelente oportunidad para relajarnos, e incluso ejercitarnos, dentro de nuestro hogar. Sin embargo, también requiere una gran cantidad de cuidados para mantenerla en óptimas condiciones.

1. Lee el manual
Aunque esto podría parecer obvio, muchas personas prefieren saltarse los manuales de usuario. Sin embargo, te recomendamos hacerlo en el caso de tu alberca, especialmente lo que refiere al funcionamiento de las bombas y la instalación eléctrica, sobre todo si piensas darle mantenimiento tú mismo. Ante la duda, siempre será mejor recurrir a un especialista.

2. Superficie siempre limpia
Limpiar la superficie de tu alberca diario o cada dos días te tomará mucho menos tiempo del que crees. Con las hojas y otro tipo de desechos que terminan en la superficie de la alberca, sólo tienes que tomarte unos pocos minutos al día para retirarlas con una red. Si pasan más días, las hojas se pudren y terminan en el fondo de tu alberca, lo que hace más difícil su limpieza.

3. Limpieza hasta el fondo
Usa la aspiradora o bomba para albercas para mantenerla siempre limpia. Te recomendamos hacerlo una vez por semana, y revisar el filtro antes de hacerlo, para que, en caso de ser necesario, también lo limpies. Cepillar los bordes de la alberca, así como las paredes y azulejos, impedirá que se formen algas o sedimentos de calcio.

4. Para cada tipo de alberca, diferentes herramientas de limpieza
Dependiendo del tipo de material con el que esté construida tu alberca, variarán las herramientas que te servirán para limpiarla. Si se trata de azulejo, utiliza cepillos con cerdas suaves para no maltratarlos; en cambio apuesta por cepillos de cerdas gruesas para láminas de concreto, fibras de plástico o vinil. También sirven el ácido muriático y la piedra pómez.

5. Vacía los depósitos de residuos
Si no cuentas con personal que te ayude a darle mantenimiento constante (semanalmente) a tu alberca, te recomendamos que cada semana revises los depósitos de residuos donde se almacenan restos de hojas y otro tipo de basura que se va acumulando. Hacerlo te podrá ahorrar en el gasto de cloro y otros químicos vertidos en el agua.

6. Mantén los niveles de agua
Es normal que se pierdan grandes cantidades de agua en una alberca. Ya sea por la evaporación que produce el calor, el agua que sale cuando limpias la superficie de la alberca, o cuando los niños se lanzan a la alberca. Sin embargo, niveles exageradamente bajos de agua pueden hacer que la bomba de agua trabaje de más, lo que puede perjudicar su desempeño.

7. Revisa los niveles de pH
El nivel ideal para que el agua esté en condiciones saludables para los usuarios debe oscilar entre 7.2 y 7.8; además esto ayuda a que los filtros funcionen de mejor manera, lo cual te ayudará con el mantenimiento general de la alberca. Puedes comprar tiras para medir el pH, y con el cambio de color podrás verificar que estos niveles se encuentren en una situación ideal.

8. Agua tibia, siempre
Aunque siempre se agradece el agua fresca, especialmente en los días calurosos, por las noches la temperatura puede descender lo suficiente como para prender el calentador. Si bien requieren poco mantenimiento (cada dos años los de gas y cada cinco los eléctricos), el calcio sedimenta en las tuberías. Te recomendamos contratar a un profesional para el mantenimiento.

9. Revisa periódicamente los filtros
Existen diferentes tipos de filtros: diatomita, cartuchos y arena. Sin embargo todos requieren limpieza y mantenimiento constantes. Te sugerimos no limpiarlos con mayor frecuencia de la debida, pues el filtrado se vuelve ineficiente, y un filtro con algo de partículas sedimentadas puede ayudar a detener otras no deseadas.